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martes, 24 de marzo de 2009

La hora veinticinco

Bajo un techo de añil,
camino distraído en busca de la forma,
con la risa cerrada en la esquina del labio,
atardecido en huertos de silencios,
con farolas de estrellas y jirones de viernes.

Una hiedra enamorada de una tapia
me mira coqueta con sus ojos de pájaro,
y una niña me observa, en harapos vestida,
con sus pies llagados y descalzos.

No soy el que fui, soy mi propia sustitución,
el espejo bifurcado en el agua del tiempo,
la sobremesa de antagonismos
en las vertientes de mis esquivas lunas,
el pecado de la lucha en la desgana,
el ruiseñor en dispuesto llanto.

Una sobredosis de pálidas tristezas
ha drogado la fuerza que ataña mis instintos.
La hora de la cita vacía
ha colocado los relojes en la hora veinticinco.

No voy…ni vengo
El paso se descarta en la huella no marcada,
Mis iris se sublevan a los lirios y las prados,
Oscuridades de lucen que se mueren en mis manos,
y una promesa de amor, que se prolonga sin pasos.-

Voy buscando la forma, en la forma en que me hallo.-

Walter Faila

1 comentario:

FANNY JEM WONG dijo...

HERMOSO POEMA
BESOS AMIGO MÍO
JEM WONG

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