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sábado, 28 de noviembre de 2009

Este es mi último poema




Caballeros, éste es mi último poema
Se ha trasmutado la palabra, y el silencio es un cascabel
que cruza cada tarde la cordillera rota de su letal suicidio.
De nada sirve agitar la osamenta
que contiene prisionera del ansia a mi alma de bardo
De poco alcanza flexibilizar la frontera del caos y la mueca del instinto.
¡Yo se que fui el verdugo! … es hora de bajar el hacha
y clavar las rodillas en la sombra de la musa vagabunda y errante.
Es el preciso momento de soportar el peso de cada contingencia,
y buscar en la brasa la ceniza del fénix
que se olvidó de nacer a la hora programada.
Damas y caballeros,
es ésta la dilación de su último suspiro,
el cofrade de su agonía póstuma.
Pero no quiero acabar sin el grito y la bandera,
no quiero dejar de odiar a los fabricantes de la muerte
ni olvidar a los chiquillos que surcan como puntas de agujas
las calles de papel donde se aja el mundo.
No deseo olvidarme del beso y de las manos
que contienen el epílogo
de mi sueño de hombre y mi vocación de amante.
No pretendo cerrar el inventario de la duda y de la queja,
sin contar entre éstos gritos
las parcelas recicladas de la paz y la conciencia.
Que lavada sea la memoria,
no para olvidar el dolor y la desdicha,
ni para vengar con rencor enajenado
sino para crecer con madurez y sabiduría.
Que el poder no sea fanatismo y desenfreno,
para que nuestros hijos y nietos no reciban de herencia
el deseo del destierro y el resentimiento eterno.
Damas y Caballeros, éste es mi ultimo poema
He destripado el verbo hasta quedar ahogado en su sangre
Se oxidaron de hastío mis ganas y mis letras
en una jaula de rocío y confidencia
Aturdido por mi propia voz en los estrados de la vida
Colapsado como una vieja acequia
por los derrames cloacales del destino,
el silencio me ha pedido la palabra
y como la libertad lo exige,
aun malhumorado y rebelde, se la he concedido.-
Hasta aquí he llegado
con mi pobre poesía, con éste loco deseo:
que se quite la estaca de la boca y de la mente
de los aborígenes y de los hambrientos,
de los viejos y de los inválidos,
de los niños y de los pobres,
que para ellos pretendo la noche y el canto,
la luz y la gloria, el pan y la tierra.

1 comentario:

FANNY JEM WONG dijo...

Damas y Caballeros, éste es mi ultimo poema
He destripado el verbo hasta quedar ahogado en su sangre
Se oxidaron de hastío mis ganas y mis letras
en una jaula de rocío y confidencia
Aturdido por mi propia voz en los estrados de la vida
Colapsado como una vieja acequia
por los derrames cloacales del destino,
el silencio me ha pedido la palabra
y como la libertad lo exige,
aun malhumorado y rebelde, se la he concedido.-

TÚ HACES LA GRANDIOSIDAD DE LA POESÍA COMO LOS QUE TE PRECEDIERON
ES HERMOSA AMIGO MÍO
UN BESOTE
JEM WONG

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