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domingo, 6 de enero de 2013

SEIS AÑOS DESPUÉS




Están los niños frente a los cadáveres
¡que desatino!
No faltan los doctores, los señores,
La virgen, la promesa, el peregrino.
Están los cirujas frente a la parca
¡Que gran destino!
Nadie advierte en éste trajín urbano
que sus ojos de ángel
se entierran sumisos en el tiempo
que se ama de pie bajo la sombra
y se muere de súplica el instinto
Que en el miedo y en la ausencia 
germina el goce requerido.
Trina un sueño, uno más, calla un grito,
Las orquestas sombrías de la greda
atrapan de los vientos el sonido
Surge desde sus labios el otoño
Una acacia trepa sus colinas
En su sexo de almendra,
florecen, como lapachos encendidos,
los colores verticales del crepúsculo.
Se ama de pie aunque se entierren
en el surco de los años tus rodillas
Se muere de pie porque amando
el poema encuentra el final del laberinto
De sol y fuego las veredas de mi pueblo
De jardín reseco y de pensar liviano
Ojos tristes, sueños cortos,
y su voz sobre el teléfono
seis años después de desolvido.-

Walter Faila
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